En algún momento de mi vida, reflexioné sobre lo que significaba ser hermana «mayor».
Y la verdad, no me agradó hacerlo.
Digamos, no todos tenemos la misma experiencia, no todos compartimos el mismo estilo de vida, pero como hermano «mayor», tomas una responsabilidad mucho más grande entre el rol de tu familia.
No sé cómo explicarlo realmente, es extraño (a pesar de que me he puesto a pensar en eso, mucho debo de admitir), pero resumámoslo a que tomas cierto papel autoritario, casi al mismo nivel de tus padres.
En casa, eso me solía pasar; yo era la que debía de cuidar de mis hermanos. Mis padres (como era lo usual) no estaban y yo me encargaba de ellos, de alimentarlos, de ayudar/ver sus tareas, de cuidarlos, de «educarlos», de arroparlos, de escucharlos...
Yo hice más papel de padre que mis propios padres.
Y siento que es algo que muchos hermanos mayores comparten. No en igual medida, pero sí lo hacen.
Aquello de ver por el bien de los hermanos, de querer que estén bien, de ayudar y apoyar en lo que necesiten.
En algún momento le dije a mis hermanos que todo lo que hacía por ellos, era porque sentí que me hizo falta y no quería que vivieran lo mismo que yo.
Imagino, que ellos lo entendieron de alguna forma y me gusta hacerme a la idea de que, de una forma u otra, me lo agradecieron.
... Hasta que se hicieron ADULTOS.





