¡Hola!, muy buenas las tengas, mejor las pases y peor no resultes, criatura terrenal.
Es un gusto volver a saludarte luego de un mes y días largos, bastante largos a decir verdad. El tiempo ha sido raro, los días se sienten largos, el mes se ha sentido corto y la vida se va deslizando entre mis dedos como si de agua se tratara.
Pero bueno, esta no es una publicación existencial o depresiva.
¡Todo lo contrario!
Vengo a reírme (para no volver a enojarme) de una desgracia que acarreé como peso muerto por mucho tiempo y, con eso mismo, a darte una pequeña lección de vida si ya tienes o vas a comenzar con un «emprendimiento», cosa que se ha vuelto muy popular últimamente; ya que el ser tu propio jefe, es lo más viable en esta actualidad tan torcida en la que nos encontramos.
Antes de empezar, he de aclararte que los hechos fueron ligeramente alterado y no utilizaré nombres reales para referirme a la persona que se vio involucrada en esta cuestión; a mi vengativo ser le fascinaría quemarle y/o funarle a como se debe (casi con doxeo incluido), pero nagh. Ya lo pasado, pisado. Así que... Solo vamos a disfrutar de escribirlo/leerlo como la vida manda.
Sin algo más que añadir, ¡comencemos!
☆ Advertencia: En esta publicación, encontrarás palabras obscenas o vulgares.
Si te desagrada leer eso, agradecería mucho que dejaras de leer hasta acá.
Esta es mi forma de expresarme, muchas gracias por la comprensión. ☆