¡Muy buenas, criaturita terrenal!, espero te encuentres muy bien.
Lo importante, es que nos volvemos a encontrar en este maravilloso espacio, ¿no?
El día... No, no fue el día, fue hace dos días, estuve en un evento bastante grande de cultura "geek" en mi país; la aclamadísima Comic-Con Guatemala. En este caso (y para aclarar), entiéndase "geek" como una forma de aglomerar el anime, los videojuegos, los cómics, los TCG, las caricaturas tanto pop como de nicho o "underground" (provenientes de internet) y demás cosas «friki» (como se le llamaba antes).
La cuestión está en que estuve platicando un buen rato con mis primos (que con ellos fui, ya que tienen un negocio que es parte del evento), entre bromas, recuerdos y risas a montón, llegamos a la conclusión de lo mucho que ha cambiado la cultura de las convenciones en mi país, Guatemala.
Pero, antes de continuar, quiero dejarte este regalito para que escuches mientras lees. Si tú eras tan otaku como yo en su momento (jaja, que hasta tengo un blog relacionado al tema), puede que te interese la playlist tanto como a mí... Cada tanto la pongo mientras hago mis oficios de señora. Sí, estoy vieja, let me be.
Ahora sí, comencemos a descosernos de una vez sobre esto.
Disclaimer: Antes de que empecemos con el mero mero tema, voy a dar un laaaaaaaargo contexto personal, nada más para que ubiques como fue que viví todo esto por mi cuenta. Gracias por tu comprensión. Toma un dulce.
Todo este asunto de que me gustara el anime, los videojuegos y demás cosas que vienen de Japón, es gracias a mis primos. Técnicamente crecí y me crie junto a ellos, yo era una especie de garrapata en sus vidas, pero en vez de estar succionando sangre y nutrientes, succioné tiempo y costumbres.
Veíamos televisión juntos, buscábamos cosas como Sakura Card Captor, Samurai X, Los Caballeros del Zodiaco, Mazinger Z, Yu-Gi-Oh! y lo primordial, Dragon Ball Z.
Cuando fue el furor de Yu-Gi-Oh!, por ahí a principios de los 2000, mi tía tenía una librería/papelería y vendía las cartas de dicho anime/TCG. Fue tan popular la venta, que ella y mi primo mayor, armaban torneos del mismo en el garaje de su casa
Con el tiempo y la llegada del internet (a casa de ellos), nos enviciamos todavía más al saber de otros animes que no tenían absolutamente nada qué ver con los que pasaban en la televisión. Eventualmente, vi que mi prima tenía unas figuras pequeñas de Sakura Card Captor y me entró la curiosidad de cómo rayos las consiguió; recuerdo que me dijo que las había comprado por internet o algo así.
Uno de esos días, durante esos años (?), fuimos a lo que fue una de las primeras tiendas especializadas en productos de anime, videojuegos y coleccionismo (cosa que tengo registrada en uno de mis diarios personales; lo único que no tengo, es el dato del nombre del lugar [aún me lo reprocho])... Y, puedo decir que ahí, en ese preciso lugar de paredes blancas atascadas de productos variados, fue donde realmente me volví una otaku.
El tiempo avanzó y mis primos inauguraron su propia tienda, la llamaron "Otaku Store" (nombre con el que siempre he hecho el chiste de «Tacosal Pastor»), no tengo el dato preciso de en qué año sucedió, pero creo que está entre el 2009 y el 2010.
Gracias a ellos y a su tienda, asistí por primera vez a una convención, jamás lo olvidaré. Se trataba de la mítica "Haru-Con", organizada por los ya extintos colectivos «Club Argos», «Anime Kudasai» y «GT Anime Kai». Cuando pagabas tu entrada, te regalaban (esa vez únicamente) una revista que fue una novedad en su momento (hoy día es algo de colección, por supuesto), llamada "Animeshon"; se celebró el 16 de mayo del 2010. Imagina tan siquiera pensar que eso fue hace dieciséis años... Changos, I'm pretty old.
Aún conservo esta belleza de flyer en el archivo de imágenes de Blogger.
El asunto está en que, para haber sido mi primera experiencia en un evento de tal magnitud, debo decir que me la pasé increíble. Era primera vez que tenía contacto con personas a las que también les gustaba las mismas cosas que a mí. Vi muchos cosplay, estuve presente en las actividades de la convención, me leí como diez veces la revista que me regalaron de tomo a lomo y fue una experiencia amena, demasiado amena he de admitir.
Se sentía cómodo, agradable, como un espacio seguro.
Un lugar en el que realmente podías llegar a ser tú mismo, sin necesidad de esconderte ni tener que aparentar que te gustaban otras cosas.
Porque, seamos sinceros, criatura terrenal; que en ese entonces te gustaran los «monos chinos», ya era motivo para casi matarte por ser la persona de gustos raretes. Si no, explica la existencia de este meme, jajaja:
Ahora, quiero que nos quedemos con esa idea que te mencioné arriba.
«Un lugar en el que realmente podías llegar a ser tú mismo».
Mediante fueron pasando los años junto con las convenciones, esa comodidad no cambió en ningún momento. Cada que iba, me sentía yo misma, libre, feliz de estar entre mi gente. Era agradable estar ahí, fuera con mis primos y su tienda, asistiendo con mis amigos, mis parejas o yendo por cuenta propia. Era como si estuviera en casa, algo que jamás había experimentado en otro lugar y lo disfrutaba como nada... Eventualmente, por cuestiones universitarias, laborales, personales y así, me alejé bastante de tales eventos; les perdí el ritmo, ya ni sabía cuándo se celebraban, si era sábado, si era domingo, si eran el otro mes o dentro de dos meses, si los hizo X o Y colectivo, si la entrada costaba Q25.00 ($3.27 USD) o Q100.00 ($13.07 USD).
Pasó tiempo, mucho tiempo... Hasta que después del 2022 comencé a asistir a los eventos otra vez y comencé a sentir que habían cosas diferentes. La comodidad dentro de los mismos se había ido por el caño y comencé a sentirme «rara» estando ahí.
No recuerdo en qué página de Facebook leí que el ver anime pasó a ser algo mainstream cuando sucedió la infame pandemia del 2020 y es, de cierta manera, entendible (supongo). Mucha gente comenzó a cambiar su forma de ver lo que es el anime y lo consumían con frecuencia, hasta el punto en el que llegó a popularizarse y volverse algo «común».
Antes no era taaaaaaaan así, jajaja, no había un anime preferido de «temporada», no había competencia por cuál videojuego tenía los mejores gráficos; cada quién miraba, jugaba y leía (en el caso de los mangas) lo que le llamaba la atención. No había alguien «especializado» en decirte que vieras X o Y anime, que jugaras X o Y juego o demás. Eras tú y tus amigos/conocidos descubriendo el vasto mundo que conforma las cosas que te gustan mientras compartían entre sí...
Y siento que algo así pasó con las convenciones en mi país.
Imagina que pasamos de algo así:
Date cuenta de que ese afiche podría ser de las primeras convenciones de anime en mi país, viene siendo del año 1997, mismo año en el que tu servilleta (o sea, yo) nació. \(º □ º l|l)/
A algo así:
El novio de mi prima, dentro de la conversación, dijo algo así:
«Antes, las conves eran de puros frikis, ahora son de puro consumo, ya solo vienen a comprar y porque el evento es popular».
Y uno de mis primos dijo:
«En las conves, antes llegaban algunos frikis que daban terror, ahora solo llegan «frikis» que dan cringe».
Menciono lo que dijeron, no por «discriminar» a la gente y las razones de sus gustos, nonono, lo menciono porque todos los que fuimos a dichos eventos cuando «comenzaban» (porque, como ya pudiste ver, comenzaron en 1997), nos hemos dado cuenta de los drásticos cambios que han tenido las convenciones "geek" en el país.
Puedo dar fe de que lo que dijo el novio de mi prima, es real. Las convenciones dejaron de ser un espacio para gustos de nicho para darse paso a ser un lugar de consumo. Cada vez hay más convenciones con patrocinadores de renombre, como marcas de bebidas, restaurantes de comida rápida y ciertas comidas instantáneas que de alguna manera se relacionan a la cultura (como las populares sopas instantáneas). No digo que no sea correcto y que esté excelente que cada vez sean más y más grandes, pero a mi punto de vista, cada vez van perdiendo más y más el encanto puro que las mismas tenían. Ser ese lugar «seguro» para las personas que disfrutan esos gustos, ha pasado a ser como la decimoquinta cosa importante dentro de la organización de las mismas.
Y, al menos para mí, se siente feo.
No porque me haga la purista o me sienta una "nostalfag".
Si no porque la cultura como tal, ha desaparecido.
He de admitir que uno de los más grandes culpables, es el consumismo bastardo, luego le seguiría el uso desmedido que tenemos del internet. No digo que sean consecuencia uno del otro, si no que los dos van agarrados de la mano y te atacan sin piedad; buscando que deposites toda tu atención desde el grillete con pantalla que tienes en la mano para gastar tu capital en cosas que pueda que no necesites del todo. Quiera que no, eso ya está bien instalado en las convenciones y pues, lo único que queda, es adaptarse al mismo sin dejarse manipular.
Entiendo que está bien que de vez en cuando te des un gusto, te compres un juego, te compres una figura/estatuilla de tu personaje favorito, te compres el álbum de algún grupo de K-Pop de tu gusto pero... ¡Hombre!, jajaja xD primero cotiza precios en toda la convención y no te vayas de cara con el primer precio que veas. Lo menciono porque vi eso vaaaaaarias veces con distintos chicos mientras vendía con mis primos en esta última convención, ¡y!, ahí es a dónde quiero llegar.
El consumismo ya le tiene bien lavada la cabeza a casi todos los jóvenes, es como si ven algo que les gusta y piensan que no hay de eso en ningún otro lado, se va a acabar, va a desaparecer y jamás van a volver a conseguir algo de lo que les gusta. Cuando antes pues... Uno mismo se hacía sus cosas, jajaja. Al menos yo hice mis propias playeras, pósters y botones con personajes de anime, caricaturas, videojuegos y memes de mi gusto, al igual que hacía desde cero los accesorios y la utilería para mis cosplay.
Ya como para ponerle un punto final y amarrar todo lo que estoy divagando, la cultura de las convenciones anime/geek en mi país, fue destruyéndose por el consumismo. Dejó de ser un espacio de convivencia sana y un lugar donde podías llegar a ser tú mismo para convertirse en un centro de compra-venta casi sin medida, que se centra únicamente en el beneficio económico y ha dejado en el olvido el factor de compartir lo que te gusta con personas a las que también les gusta lo mismo que a ti.
A fin de cuentas, ¿qué le vamos a hacer?
El tiempo avanza, las cosas cambian.
Nos hacemos más viejos.
Incluso puede que esta cultura llegue a desaparecer por completo en algún punto.
No lo sabremos...
Ojalá ya no esté para cuando eso suceda.
Bueno, creo que eso sería todo por esta publicación.
Fue muy bonito para mí el poder revisitar memorias que ya llevaban un buen rato agarrando polvo en mi mente, me sentí como una niña/adolescente de nuevo y, quiera que no, es algo que siempre aprecio poder hacer.
Ya sabes, toda mi vida he sido una persona que vive de recuerdos y nostalgia (sí, tengo depresión; no, no me la estoy tratando).
Gracias por pasar a leer, espero te hayas entretenido un rato conociendo un poco de mí y de mis gustos, porque sí, este espacio de acá es mi espacio seguro y en el que puedo ser yo misma, cada que quiera y se me de la gana, porque aquí no tengo límites de nada, ¡jaJÁi!
Nos leeremos pronto, espero se me suelte la mano, la lengua, el corazón, la corteza parietal y la circunvolución angular, porque el tema del que quiero hablar, es uno que me dejó una herida que sigue bastante fresca... Ya sabes, esto se tiene que hablar «en caliente» para cauterizar la herida, que huela a carne asada un rato y sane de una maldita vez por todas.
Ten cuidado con la lluvia para mientras. ¡Hasta luego~!






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