domingo, 25 de junio de 2017

Amor.

¡Muy buenas, criatura terrenal! Espero te encuentres de lo mejor.
De esta forma regreso al blog; es cierto que ya no he publicado nada en siglos pero esta vez, no me detendré tanto en mi saludo inicial ni explicaré mi ausencia porque quiero ir al grano.


Antes de que se me pase el mes quiero, primero que nada, empezar a hablar de algo que desde hace muchos años, me ha quedado atorado entre Wernicke, Broca, cuerdas vocales, lengua y labios.
Con eso me refiero a un suceso que, mundialmente, causa demasiado revuelo.
Homosexualismo y todo en lo que el mismo se deriva.
Se ha considerado a Junio como el mes del orgullo LGTB+; hace años que lo sé y me alegra que se tenga hasta una fecha acorde al mismo tema (28/6).
Sé también que en muchos países este tema no genera demasiado escándalo ya que existe la suficiente tolerancia para con todos los pertenecientes a la comunidad antes descrita y eso es bueno.
Para mí es bueno.
Entonces, ¿para qué voy a hablar de esto?
Porque quiero enfocarme en la asquerosa sociedad en la que me ha tocado vivir.
Digo sociedad, porque mi país es hermoso. Mi país es una belleza, un paraíso, la gente retrógrada que conforma la sociedad dentro del mismo, lo arruina todo y nos deja con una imagen cada vez peor ante el resto del mundo.
Y remarco nuevamente, digo retrógrada porque todos gustan de quedarse atascados en la vana idea de que Dios y su librito mágico modificado por cuanta persona sobre la tierra hubiera, «««castiga»»» el hecho de amar a una persona de su mismo sexo.
Es decir, respeto las religiones más no las ideas estúpidas que las mismas inducen en las personas que se rigen por cierto evangelio (o como se diga), sé que los humanos tenemos la necesidad de creer en algo que sea superior a nosotros porque innatamente nacimos con la misma. Hace diez mil millones de años éramos pequeñas células que soñaban con ser más grandes que una montaña, le temíamos a la misma por ser superior a nosotros; esto lo tenemos programado de por sí.
- Aclaro (porque creo que en otra publicación ya lo había hecho), no soy religiosa, atea, agnóstica, reptiliana, illuminati o cualquiera de esas porquerías que el mismo ser humano ha inventado. -


Ayer (24/6), llegué a mi límite tratando de aguantar todo lo que las personas hablaban y murmuraban mientras pasaba la marcha que se hace para conmemorar el día del orgullo LGBT+ en mi país (a la cual llaman Marcha por la Diversidad Sexual e Identidad de Género). Fue la primera vez que asistí en mi vida y, sinceramente, no me arrepiento de nada.
Lo admito, precisamente no asistí por la marcha en sí, sino porque iba a estar una de mis bandas favoritas amenizando la misma.
He aquí el por qué.
Yo soy pansexual y es posible de que muchos dirán «esa orientación sexual no existe», pero no tengo precisamente una atracción sexual/emocional solamente hacia hombres o mujeres, como suelo decir: con tal de que esa persona me quiera como yo le quiero, es más que suficiente. De que tuve problemas con mi familia debido a lo mismo, los tuve. Toda mi familia es muy religiosa y les fue difícil aceptar el hecho de que una integrante resultara con «los cables cruzados». Conocía todo acerca de la comunidad LGBT+ y tengo amigos pertenecientes a la misma, pero yo jamás tuve la intención de gritar a los cuatro vientos «¡Soy pansexual!» porque lo veo como algo completamente normal, no tengo necesidad de demostrárselo a toda persona que me pasara enfrente.
Debido a esto mismo, nunca me sentí motivada a asistir a una marcha de orgullo. Bueno, jamás.
Al estar esperando el paso de la marcha, me di cuenta de que mucha gente se iba aconglomerando a las orillas de la conocida y concurrida sexta avenida de la zona 1. Pensé que estaba bien, de que eran personas de mente abierta y que estaban ahí para apoyar a la comunidad que poco a poco ha ido tomando fuerza en el país. Del lado de la calle donde me encontraba junto a mi novio, habían muy pocas personas que en realidad se notaba que estaban ahí para apoyar a quienes iban en la marcha, los demás, solamente se habían quedado para hacer bulto (y qué bulto más estorboso el que resultaron siendo) o bien, como dijo mi novio:
—Es por el morbo que esta gente está aquí.
Jamás creí maravillarme de la forma en la que lo hice con la gran cantidad de personas que iban en la marcha. Todo fue hermoso, jamás me había sentido tan contenta ver que no existe ningún tipo de barrera para amar a alguien que también te ama. La diversidad que existe en la humanidad es increíble.
Todo era flores, colores y brillitos, hasta que llegué a mi casa.
Como me es costumbre, busco noticias respecto a un evento al que asisto; nunca me había enojado ni asqueado tanto como lo hice al terminar de leer algunos de los comentarios en las noticias posteadas en facebook.
Citas de la biblia.
Palabras de odio.
« ¡Tanta gente muriendo y ustedes publicando basura, aprovechen el medio de comunicación que tienen!»
Repulsión.
Ignorancia.
Odio y más odio.
Es cierto, con anterioridad ya había leído este tipo de cosas, pero creo que topé con mi límite (como dije antes).
Muchos pueden decir que la homosexualidad puede ser una «aberración natural» (como también leí), pero la misma también existe en los animales. Es cierto que para muchos, es importante la preservación de la especie humana porque para ello «se hizo al hombre y a la mujer»; algunos todavía tienen la retrógrada idea de «entre más seamos [más descendientes hayan] mejor». Pero también existen personas (en las cuales me incluyo) que no desean tener hijos. Aunque dejaré esto hasta aquí porque eso ya es meterme a otro campo y no deseo cambiar de tema.

Gente, ellos piden y luchan por igualdad porque en muchas empresas no les dejan trabajar por el hecho de ser homosexuales.
Gente, ellos proclaman que «el amor es amor» porque ustedes con sus ideas agresivas y religiosas obligan a que, no importando qué, deben amar a una persona del sexo opuesto.
Gente, ellos buscan libertad porque la sociedad en la que les ha tocado vivir es exageradamente represiva; no pueden hacer lo que deseen sin que alguien más les recrimine por lo mismo.

Es decir, un niño no puede jugar con una muñeca porque eso es «de niñas» y una niña no puede tan siquiera jugar con una pelota porque eso es «de niños».
¡Las cosas, la ropa, los colores y todo aquello inanimado no fue hecho para un género en específico!
No importa en absoluto si a una mujer le gusta estar solamente con mujeres o solamente con hombres; es lo mismo con los hombres.
Todas las personas tenemos la libertad para hacer lo que queramos con nosotros, porque, al final... Solo nos tenemos a nosotros mismos.

Explíquenme, ¿cómo van a odiar a alguien por ser diferente a ustedes? Porque sé que en ese mismo libro que aman y adoran todas las religiones, se proclama el amor, el respeto y la tolerancia...
Todo este tipo de personas debería desaparecer de la faz de la tierra, en serio.
Digo, si van a seguir el evangelio (o como se llame) que se proclama en su religión, ¡síganlo! ¡Hagan caso a eso de «ámense los unos a los otros, como yo los he amado» y todo lo demás!
Ser tolerante y respetar a los demás no cuesta nada, ser equitativo e igualitario tampoco.


Amar a otra persona no cuesta nada.
Ser humano, mucho menos.




Antes de terminar, quiero aclarar que todo esto no lo escribí dando mi punto de vista como pansexual, como perteneciente a la comunidad LGBT+ o cualquier otra bendita etiqueta que me quieran dar; yo escribí esto como una simple persona.

Gracias por estar aquí, nos leemos a la próxima.


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